jueves, 18 de octubre de 2012

Introducción:

El propio Señor Jesucristo dijo al Padre:
 
San Juan 17:3 Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesús el Mésias, a quien enviaste.
 
Y todo creyente que se precie (glorificarse, jactarse) de serlo debe de poner todo su empeño en conocer, cada vez más y mejor, de un modo íntimo, cordial y experimental, a ese Dios que sin ningun mérito de nuestra parte, tuvo a bien, desde toda la eternidad, escogernos en Cristo para que fuésemos santos y predestinados a ser adoptados por hijos y herederos suyos y a ser hechos semejantes a la imagen de su Hijo; y, una vez nacidos, hizo efectivo su llamamiento eterno y, mediante la redención en la cruz llevada a cabo por su Hijo, y el sellado personal de su Espíritu, nos justificó y glorificó y nos santifica cada día en la medida en que nos dejemos conducir por el Espíritu Santo.  
 
Vamos a proponer ahora una especie de axioma (proposición clara y evidente que no necesita demostración) que repetiremos más de una vez en el presente Curso: Todo lo que nos afecta personalmente en nuestra relación de criaturas con nuestro Hacedor, tanto en el plano natural como en el sobrenatural, es planeado por el Padre, ejecutado por el Hijo y aplicado por el Espiritú Santo. De ahí que este Curso esté compuesto de tres partes, una para cada Persona de la Trina Deidad. Si dicho axioma (proposición clara y evidente que no necesita demostración) no se tiene en cuenta o no se entiende de forma debida, nos hace caer en graves errores doctrinales y prácticos.
 
El hecho de que tratemos de cosas espirituales y tan prácticas para la vida común y corriente del creyente no significa que hayamos de ahorrarnos el seguimiento de un método que nos garantice, en la medida de lo posible, ser totalmente fieles a lo que nos enseña la palabra de Dios, sin dar crédito a tradiciones humanas ni a las lucubraciones (obra o producto de la meditación y la reflexión) de una filosofía, de cualquier tipo que ésta sea. Una correcta metodología (conjunto de métodos utilizados) bíblica debe cubrir las siguientes etapas:
  1. Inducción  =  Consiste en tomar los necesarios datos revelados, analizándolos cuidadosamente y teniendo en cuenta el contexto (conjunto de circunstancias que rodean o condicionan un hecho o el significado de una palabra) próximo, así como el material que se estudia de las Escrituras. Necesitamos aqui siempre ser rectos y  hermenéuticos (arte y técnica de interpretar textos bíblicos para la fijación de su sentido, en especial los sagrados).
  2.  
  3. Deducción  =  Una vez analizados los elementos que nos provee la palabra de Dios, en actitud de oración, fe y humildad, tratar de obtener un conjunto sólido de doctrina, por medio de las conclusiones que se derivan de los datos revelados. No podemos nunca olvidar que nuestra mente es renovada como dice en Romanos 12:2 "No os adaptéis al mundo, sino sed transformados por la renovación de la mente, para que comprobéis cuál es la voluntad de Dios: Lo bueno, lo aceptable y lo perfecto. No es renovada para dejar de pensar no, sino para comenzar a pensar de modo correcto según Dios (la mente de Cristo).
  4.  
  5. Sistematización  =  Los resultados obtenidos mediante el segundo paso la deduccion se clasifican ahora, segun el tema que nos ocupe, para formar el material lo mas completo posible de verdades doctrinales y prácticas. Esta sistematizacion no daña en nada a la pureza de la palabra de Dios, pues sólo consiste en presentar de forma ordenada y por tema todos los datos que se contienen en la Biblia.
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  7. Retroducción  =  Después de haber llevado a cabo la sistematización, todo teólogo, pastor o líder de Iglesia sincero y sin prejuicios de escuela, debe comparar sus escritos con los datos revelados que, en la primera etapa, halló por inducción. Así se dara cuenta de si sus estudios han ido por buen camino o si, por el contrario, en algún punto se ha desviado de lo revelado por Dios en las Sagradas Escrituras.
Para terminar esta Introducción, vamos a hacer una afirmación de fe que nos guiará con mano segura durante todo el Curso: "Creemos con toda firmeza y seguridad que el único método recto de interpretación de la Biblia es el que esta fundado en el sentido literal", es decir, el que las Escrituras expresan conforme a las comunes normas gramaticales, mediante sus distintas figuras de dicción, y dentro del contexto histórico y geográfico en que fue transmitida por Dios la revelación. Esto quiere decir que no admitimos ninguna clase de liberalismo bíblico ni el método de la neoortodoxia, propugnado especialmente por Karl Barth (1886-1968), según el cual la Biblia no es ella misma la palabra infalible de Dios, sino el instrumento falible por medio del cual Dios se revela a sí mismo en Cristo, a fin de que podamos tener un encuentro personal con el Salvador. Lo peligroso de la neoortodoxia reside precisamente en la parte de verdad que contiene.

 Por eso aprovecho la oportunidad para estampar otro axioma de suma importancia: "Las medias verdades son las peores mentiras, porque la mente humana sólo pica en el cebo del error cuando éste se halla oculto bajo la máscara de la verdad".  


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